Lima, Febrero 2026.- El liderazgo de Perú en la producción mundial de minerales –segundo en zinc y tercero en cobre y plata- convive con un grave problema socioambiental: más de 10 millones de personas están expuestas a metales pesados, metaloides y otras sustancias tóxicas, asociadas principalmente a actividades extractivas, según datos del Ministerio de Salud (2020).
En las zonas mineras, las fuentes de agua y alimentos pueden estar expuestas a agentes contaminantes, que impactan negativamente sobre los ecosistemas y la salud de las personas que habitan en los alrededores. En diversos casos, esta contaminación está asociada al desarrollo de enfermedades crónicas en la población expuesta.
Sin embargo, la capacidad de respuesta del Estado es limitada. Solo en 2025, el presupuesto público destinado a atender a las personas afectadas por metales pesados fue de S/ 20 millones, lo que equivale a aproximadamente 2 soles por persona expuesta, según el estudio Mujeres en tiempos de transición energética: aproximación a los costos de salud de la exposición a metales pesados y metaloides y del trabajo de cuidados, elaborado por Oxfam.
El informe evidencia que esta nueva carrera por los llamados “minerales de la transición” —como el cobre, el zinc o el litio— se sostiene sobre un territorio altamente contaminado y un sistema de salud con serias limitaciones para responder a la magnitud del problema. En este contexto, los costos sociales y económicos recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres, especialmente en zonas rurales.
Los costos diferenciados que asumen las mujeres
Las enfermedades crónicas asociadas a la contaminación por metales pesados generan niveles de dependencia total o parcial, lo que incrementa de manera significativa las necesidades de cuidado que requieren las personas afectadas, impactando directamente sobre las personas que las cuidan, que en su gran mayoría son mujeres.
Tal como indica el estudio de Oxfam, tener una persona totalmente dependiente en el hogar incrementa en 11 horas semanales el trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres. En las áreas rurales, esto se traduce en una carga promedio de 55.6 horas semanales, superando ampliamente una jornada laboral regular de 8 horas diarias.
El tiempo que las mujeres rurales destinan al cuidado llega a ser más del doble que el tiempo dedicado por los hombres; y cuando ellas son jefas de hogar, este tiempo puede llegar a representar hasta 5 veces más que el dedicado por los hombres al cuidado de personas totalmente dependientes.
A ello se suman los costos económicos. Un hogar con al menos un miembro con enfermedad crónica gasta 2.5 veces más que un hogar sin esta condición. Al 2023, estos hogares registraron un aumento del 50% de su gasto anual respecto del 2015, evidenciando un deterioro sostenido de su situación.
Por otra parte, el estudio advierte que la exposición a metales pesados por parte de las mujeres resulta más grave porque absorben mayores niveles de mercurio, lo cual es especialmente peligroso para el desarrollo fetal y puede causar abortos espontáneos y partos de riesgo, según evidencia presentada por la Plataforma Nacional de Afectados y Afectadas por Metales, Metaloides y otras Sustancias Químicas Tóxicas (Planametox) y la Mesa Técnica de Salud Ambiental y Salud Humana ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
“La transición energética no puede avanzar a costa de la salud, el tiempo y la vida de las mujeres. Es necesario que el Estado actúe con urgencia, garantizando atención integral a las personas afectadas por metales pesados, reparación a las comunidades y políticas públicas que enfrenten esta crisis sanitaria y ambiental con justicia de género y justicia económica”, señaló Alejandra Alayza, directora país de Oxfam en Perú.
Vale señalar que Oxfam ha presentado los hallazgos del estudio ante instancias y mecanismos del Sistema de Naciones Unidas. En marzo de 2025, participó en el 69 período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, realizada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, Estados Unidos; y, en octubre, en el marco de la visita académica de la Relatoría Especial de la ONU sobre Cambio Climático y Derechos Humanos.
Urgencia de políticas públicas integrales y reparación
Oxfam advierte que la respuesta estatal frente a la exposición a metales pesados sigue siendo insuficiente, fragmentada y con bajo presupuesto, a pesar de la magnitud del problema. Aunque existen espacios como la Mesa Técnica de Salud Ambiental y Salud Humana y un Plan Especial Multisectorial, el país solo tiene capacidad efectiva para atender a una fracción de la población afectada. De hecho, en 2023, el Estado logró atender únicamente al 10% del total de personas expuestas a metales pesados.
En el estudio, Oxfam plantea la necesidad de una política pública integral que priorice la prevención, atención y reparación, con enfoque territorial, intercultural y de género. Esto implica fortalecer la vigilancia ambiental, garantizar servicios de salud oportunos y continuos, atender la salud mental de las personas afectadas y reconocer el impacto desproporcionado que la contaminación y el trabajo de cuidados tienen sobre las mujeres.
Para conocer más
- Puede ver / descargar el estudio aquí
- Para acercarse a la vida cotidiana de las mujeres que viven en territorios afectados por metales tóxicos, Oxfam presenta QHAWAY, una historia que sigue de cerca a Graciela y muestra cómo las afectaciones a la salud impactan su vida y la de su familia en un entorno marcado por la contaminación por metales pesados. Mira el video aquí