Meta de eliminar la pobreza extrema en Perú en 2021 no se cumplirá

 

  • Proyecto de Presupuesto Público 2018 preocupa por insuficiente inversión en el plano social
  • Proyecciones macroeconómicas oficiales revelan que en 2021 no se alcanzarán metas del Gobierno en recaudación e inversión en salud y educación
  • Una verdadera reforma tributaria puede marcar la diferencia

 

(Lima, 19 de octubre de 2017). Tras 15 meses del inicio del Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, existe una preocupante brecha entre las promesas electorales y la realidad. La reciente publicación de Oxfam ¿Hacia dónde vamos? Promesas de Kuczynski contra la desigualdad continúan estancadas tras un año de gobierno, hace una revisión de esas promesas y de las medidas tomadas, con el fin de vigilar su cumplimiento. El estudio concluye que se ha avanzado poco en el campo social, y que a menos que el Gobierno asuma importantes cambios en el plano tributario, no se cumplirán las metas sociales planteadas al 2021. Por ejemplo, no se eliminará la pobreza extrema, ni se reducirá la pobreza del 20,7% actual al 10% de la población como inicialmente se proyectó. El Gobierno ha reajustado recientemente la meta al 15% de la población. Es decir, en 2021, año en el cual el Perú aspira formar parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cinco millones de personas seguirá siendo pobre, y de ellas, medio millón se mantendrá en la condición de pobreza extrema.

A poco más de un año de la gestión de Kuczynski, las políticas sociales y la inversión en las personas, lejos de reforzarse se estancaron. “El Plan de Reconstrucción con Cambios que proyecta invertir aproximadamente S/ 25 000 millones, no puede ser usado como el factor más importante para el avance en el campo social. Existe el riesgo de vestir a un santo desvistiendo a otro”, sostiene Armando Mendoza, economista e investigador de Oxfam en Perú. De acuerdo con Mendoza, el proyecto de presupuesto público para el 2018 preocupa porque tendría un bajo impacto sobre las brechas de desigualdad.  

¿Cómo vamos?

En esa línea, el documento de Oxfam revela que los recursos para la educación, la salud y el gasto social no se incrementarán sustancialmente en el proyecto para el presupuesto que se implementará el próximo año. “En momentos de vulnerabilidad es cuando más se debe invertir en las personas y sus derechos”, dice Mendoza. Sin embargo, de mantenerse las tendencias en la asignación de recursos, no se podrán cumplir las metas que el mismo Gobierno se planteó. Algunos ejemplos:

  • El estancamiento de la inversión en salud es notable: del 2% del PBI en 2016, para el 2018 solo se incrementará en 0.1%. A ese paso, el presupuesto para dicho sector no alcanzaría el 4% del PBI que prometió Kuczynski para el 2021.
  • La inversión en educación difícilmente alcanzaría el 5% del PBI, cifra que replanteó Kuczynski tras ajustar el 6% que inicialmente prometió para el 2021. Ese recorte del 1% en la meta en educación significa que el sector dejará de recibir aproximadamente S/ 17.000 millones, monto que equivale a treinta y cinco veces el presupuesto para mejorar el acceso a la educación básica regular.

La inadecuada inversión en las personas tiene su contraparte en la insuficiente e inequitativa recaudación fiscal. Es probable que en 2017 la presión tributaria siga cayendo y cierre por debajo del 13% del PBI. “Con tan magros ingresos es imposible asegurar los recursos necesarios para los sectores prioritarios”, indica el economista.

¿Qué hacer?

Para cumplir con los compromisos de mayor inversión en salud y educación es necesario incrementar la recaudación sustancialmente, elevándola del 14% del PBI (que Kuczynski recibió en el 2016), a por lo menos un 18% del PBI para el 2021. Sin embargo, las nuevas metas macroeconómicas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) apuntan a alcanzar una presión tributaria de máximo 15,6% del PBI al 2021. “La brecha entre la recaudación que se necesita para  cumplir con la inversión social y la que el Gobierno propone es mayor que todo el presupuesto de salud para el 2018, que asciende a S/ 16 000 millones”, precisó.

El congelamiento de las políticas antielusión, la falta de resolución a las millonarias deudas tributarias judicializadas por un grupo de grandes empresas, una formalización fallida y la persistencia de exoneraciones injustificadas, son parte de la razón por la cual en el Perú se recauda poco, mal y tarde. Hace poco, la ministra de Economía y Finanzas, Claudia Cooper, anunció su intención reforzar la lucha contra la evasión y elusión tributaria; así como racionalizar las exoneraciones, siendo solo esta última medida la que podría generar recursos adicionales hasta por 1% del PBI.

En las próximas semanas, el Congreso de la República debatirá el Presupuesto Público que el Ejecutivo designó para el 2018, y además, tiene la oportunidad de revertir la tendencia de reducción o estancamiento en la lucha contra la desigualdad. No se puede hablar de desarrollo si no se respetan los derechos básicos de las personas, si no se invierte en su bienestar. Hacer frente a la desigualdad implica que la recaudación tributaria sea justa y suficiente para atender la inversión pública y lograr una verdadera inclusión.

 

Contacto con medios

Noemí Melgarejo: noemmie.melgarejo@gmail.com

 

Publicación de Oxfam hace una revisión de las promesas de PPK a un año de gobierno y vigila su cumplimiento al 2021.

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